Lección 03: Ejercicio

Photo: Keila Trejo/iadMedia

Existe el dicho:

“El que no encuentra tiempo para hacer ejercicio, encuentra tiempo para estar enfermo”.

La mayoría de la gente se “oxida” en vez de desgastarse, debido a que no tiene por costumbre ejercitar todos sus músculos. El monte Whitney, en la Sierra Nevada en California, es el más alto de los EE.UU, con 4435 metros de altitud. Hulda Crooks subió la montaña 15 veces, siguiendo con éxito el camino con más de 33 kilómetros. Una parte de la caminata incluye un trecho con abismos con la extensión de 600 metros en zigzag. ¿Qué existe de especial en esta mujer? Bueno, es que ella tiene 80 años de edad. La Sra. Crooks, que comenzó a subir montañas a los 65 años, es una cristiana sincera y disfruta de una excelente salud. Parte de esto es el resultado del ejercicio físico que ella hace diariamente.

El ejercicio físico, adaptado a las posibilidades y la edad de cada cual, nunca es algo superfluo, ni mucho menos una pérdida de tiempo, sino una necesidad ineludible, si queremos conservar nuestra salud en el mejor estado posible. Mediante el ejercicio adecuado se puede hacer más que utilizando cualquier otro tratamiento médico.

¿Qué beneficios provee hacer ejercicio?

El ejercicio es uno de los componentes más importantes del estilo de vida. La práctica del deporte y los ejercicios físicos pueden hacer por la humanidad lo que no podrían alcanzar millones de médicos. El ejercicio no sólo afecta el TIEMPO que vivimos, sino también cuán SANO vivimos.

Algunos beneficios del ejercicio:
  • Mejora la capacidad aeróbica. Incrementa el número de los glóbulos rojos, lo que significa más oxígeno y más combustible para las células. Como resultado la persona tiene mayor energía para trabajar y para resistir las enfermedades.
  • Previene el cáncer. El simple movimiento y el ejercicio disminuyen el riesgo de ciertos cánceres, como el de pecho, colon, y posiblemente de endometrio y próstata.
  • Fortalece el músculo cardiaco. Disminuye el ritmo del pulso en estado de reposo. El corazón trabaja menos y se prolonga la vida.
  • Normaliza la presión sanguínea. Si está alta, el ejercicio hace que bajen ambas: la sistólica y la diastólica. Si está baja, la sube a un nivel normal.
  • Promueve mejor circulación de la sangre. La sangre lleva oxígeno y sustancias nutritivas a todo el organismo. Además, recoge los desechos metabólicos y los lleva a los riñones, los pulmones y la piel, en donde son eliminados.
  • Relaja los músculos tensos. Ayuda a eliminar las emociones negativas que se han acumulado, reduciendo el enojo y la frustración.
  • Carga de energía eléctrica al cerebro y a las células nerviosas. Produce mayor equilibrio entre el sistema voluntario y el autónomo.
  • Ayuda a la digestión. Promueve la actividad intestinal y reduce la constipación.
  • Fortalece los músculos, huesos y ligamentos. Evita la pérdida de minerales de los huesos, por lo cual ayuda a evitar la osteoporosis.
  • Agudiza el poder mental. Aumenta la capacidad de pensar.
  • Embellece la figura. Ayuda a deshacerse del exceso de grasa, no sólo al quemar calorías, sino al mejorar el metabolismo.
  • Retrasa el proceso de envejecimiento. Produce antioxidantes.
  • Estimula en el cerebro la producción de endorfinas. Esta sustancia provee una sensación de bienestar y aumenta la resistencia al dolor.

¿Cómo lograr un buen plan de ejercicio físico?

Un antiguo proverbio dice:

“Todos tenemos dos médicos, la pierna derecha y la pierna izquierda”.

Para utilizar estos dos médicos, usted puede hacer lo siguiente:

Elija un lugar y hora del día que sea cómodo para hacer ejercicio y cumpla con su compromiso como si se tratara de una cita de negocios.

Haga ejercicio aeróbico 2 ó 3 veces por semana. Lo ideal es hacerlo diariamente. El ejercicio en el gimnasio, por bien dirigido que sea, no puede sustituir a la recreación aeróbica.

Realice ejercicios de estiramiento unos a minutos para entrar en calor el estiramiento es importante para evitar los dolores y desgarres (ejercite tus pies, piernas, tronco, brazos y cabeza). Luego camine o corra unos 20 a 30 minutos, lo suficiente para aumentar el ritmo de su respiración. Finalmente, siga caminando con lentitud por 4 ó 5 minutos para estar como al comienzo. Recuerde, usted no está compitiendo, no se esfuerce más allá de sus posibilidades, el ideal es ejercitarse y gozar de buena salud.

Si no está acostumbrado a ejercitarse comience caminando solamente minutos 3 veces por semana y gradualmente aumente hasta 30 minutos 3 veces por semana. Camine con energía, sin detenerse, y respirando por la nariz contantemente.

 

Mi decisión:
Empezaré hoy con un plan de ejercicio regular, con día y hora fijos, pero gradualmente iré incrementando el tiempo y la intensidad del mismo hasta lograr mi nivel óptimo.
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