Lección 07: Temperancia

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Temperancia viene del latín temperatia que significa moderación, templanza. Temperancia es la moderación de todo lo que promueve la salud y la abstinencia de todo lo perjudicial.

Todos los excesos, aun de cosas buenas, pueden deteriorar nuestro organismo. Nuestra salud física y mental es conservada por lo que comemos; si nuestros apetitos no están bajo el control de una mente activa y sana, si no somos temperantes en todo lo que comemos y bebemos, no tendremos un estado mental y físico sano. Todo hábito malsano producirá una condición malsana en el sistema, y la delicada y viviente maquinaria humana resultará perjudicada, asimismo no podrá realizar su trabajo debidamente. La complacencia del apetito es la mayor causa de la debilidad física y mental, es el cimiento del decaimiento que se nota por todas partes.

¿Cuáles son los principales hábitos intemperantes?

Beber licor.
Se están usando hoy día más bebidas embriagantes que en ninguna época anterior. Cuando voluntariamente se complace el apetito por la bebida embriagante, el hombre lleva a sus labios el trago que rebaja a aquel que fue hecho a la imagen de Dios a un nivel inferior al de las bestias. Nueve de cada diez personas que son llevadas a la cárcel, están relacionados con el licor.
Beber gaseosas y café.
Una lata de gaseosa contiene de 8 a 10 cucharaditas de azúcar refinada, lo cual reduce al 50% la habilidad de las células blancas para defender el cuerpo contra la enfermedad. Las gaseosas tipo “cola” son más peligrosas aún, contienen la tercera parte de la cafeína que hay en una taza de café. El estímulo que recibimos del café es producido por la cafeína y también por el contenido de azúcar. El peligro es que se ha encontrado que la cafeína causa úlceras en los animales y en algunos seres humanos. El ácido carbónico en las gaseosas es lo que la hace efervescente, haciéndolas definitivamente dañinas para los ojos y puede empeorar la miopía.
Trabajo excesivo.
Es malo trabajar con exceso, pero los resultados de la flojera son más temibles. La ociosidad conduce a la práctica de hábitos corrompidos y degradados. Puede descansar del esfuerzo físico sin estar ocioso, haciendo una lectura edificante, entre otras.
Comida Chatarra.
Usted estará pensando en los Hod Dogs, hamburguesas, papas fritas, etc., pero las jamonadas, mortadelas, yogurts y leches “saborizadas”, entre otras también se clasifican entre las comidas chatarra. No se deje engañar en el proceso de “fortificación” y añadidura de “vitaminas y minerales” inorgánicos no es más que eliminar las propiedades naturales de los alimentos, para agregar químicos, aditivos y conservantes que hacen daño a su salud.

Consecuencias de la intemperancia

El ser humano es el único ser vivo que destruye voluntariamente su salud con sustancias tóxicas.

La nocividad del café, del té, de las bebidas alcohólicas, y sobre todo el tabaco y las drogas, han sido demostradas científicamente. La intemperancia en el verdadero sentido de la palabra, está en la base de la mayor parte de las enfermedades de la vida, y anualmente destruye decenas de millares de personas.

La intemperancia no se limita al uso de licores embriagantes, tiene un sentido más amplio, e incluye la complacencia dañina de cualquier apetito o pasión. Constantemente estamos tentados a excedernos. Los que quieran conservar sus facultades íntegras deben observar estricta temperancia en el uso de las cosas buenas, así como una total abstinencia de toda complacencia perjudicial o degradante.

Consecuencias de la temperancia
Las generaciones jóvenes están rodeadas de provocaciones calculadas para tentar el apetito. Especialmente en nuestras grandes ciudades, se facilita toda forma de complacencia y se invita a disfrutarla.

Aquellos que, como el Daniel bíblico, se nieguen a contaminarse, cosecharán la recompensa de sus hábitos temperantes. Con su mayor vigor físico y poder de resistencia, tienen un depósito bancario al cual pueden acudir en caso de emergencia.

Se insiste muchas veces en que para quitar a la juventud el gusto por la literatura pasional o indigna, debe proporcionársela una clase mejor de literatura de imaginación. Pero esto es como intentar curar a un borracho dándole, en vez de aguardiente, bebidas fermentadas más suaves, como vino, cerveza o sidra. El uso de estas bebidas fomentaría continuamente la sed de estimulantes más activos. La única seguridad para el borracho y la única salvaguardia para el hombre temperante es la abstinencia de todo lo perjudicial.

Sugerencias prácticas:
Si tiene algún hábito o adicción que esté perjudicando su salud, propóngase con la ayuda divina abandonarlo. Para lograr este objetivo es necesario tener una alimentación adecuada acompañado de un plan de ejercicio físico diario. Ayude a sus seres queridos a mantenerse alejados de las drogas, por medio de la información, el buen ejemplo y un clima familiar saludable.

 

 

Mi decisión:
Me abstendré de todo aquello que pueda resultar perjudicial para mi organismo, y usaré con moderación todo lo que promueve mi salud.
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