Lección 8: Esperanza

Photo: Abel Márquez/iadMedia

Confiar y tener fe en Dios influye decisivamente a alcanzar una buena disposición mental, una paz de espíritu que beneficiará tanto a la salud mental como a la física. Esto es así porque el creyente vive con una firme esperanza de un futuro mejor, y con la convicción de que hay Alguien, por encima de él, que lo comprende y lo ama. La buena disposición mental y la paz de espíritu influyen decisivamente en el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por ello, la verdadera recuperación física empieza con la limpieza de nuestros pensamientos y sentimientos. Todas las acciones buenas o malas que afectan nuestra salud se originan en nuestra mente. Si continuamos deseando comidas pocas o nada saludables y practicamos otros hábitos malsanos correremos el riesgo de enfermarnos.

¿Cómo fortalecer su confianza en Dios?

El primer y más importante paso.
Venga a Cristo tal como está. Acéptelo como su Salvador personal. “Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28.) Él es su única esperanza. ¿Ha cometido errores?, ¿ha sido arrastrado por la tentación?, recurra a la sangre de Cristo para presentar a Dios los méritos del Salvador crucificado y resucitado como propios. De ese modo, mediante la ofrenda de sí mismo hecha por Cristo, el inocente en lugar del culpable, se remueven todos los obstáculos y el amor perdonador de Dios puede fluir en ricos raudales de misericordia en favor del hombre caído. Venga a Él y pídale perdón por sus pecados del pasado, recuerde “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4: 17), incluso por los malos hábitos que destruyen su salud. La voluntad de Dios es limpiarnos de pecado, hacernos hijos suyos y capacitarnos para vivir una vida santa. Que la duda no lo desanime, no importa cuán mal haya vivido, ¡Dios le perdona!. Diga: “Lo creo; así es, no porque lo sienta, sino porque Dios lo ha prometido”.
Segundo paso.
Establezca una vida de estudio de la Santa Biblia y de las enseñanzas del Señor Jesús. ¡Si desea conocer al Salvador, estudie la Santa Escritura! Dice Jesús: “Ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5: 39).
Tercer paso.
Desarrolle el hábito de conversar con Dios en oración como lo hace con un buen amigo. Permita que Él conozca sus preocupaciones, luchas y gozos. Al hacerlo, aprenderá a amarlo, a esperar y a confiar más en Él.
Cuarto paso.
Comparta la vida de Cristo y los principios de salud con otros. Al compartir estas preciosas verdades y principios con otros ellos recibirán una gran bendición y usted se sentirá satisfecho.
Quinto paso.
Nunca se dé por vencido, no vuelva atrás, no se separe de Él. Todos los días diga: “Soy de Cristo; pertenezco a él” . Toda victoria obtenida sobre las prácticas que destruyen su salud, sumará años de calidad a su vida y gran felicidad. Conságrese a Dios todas las mañanas; haga de esto su primer trabajo. Sea su oración: “Tómame ¡oh Señor! Como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti”.

Muchos están sufriendo de enfermedades del alma mucho más que de afecciones del cuerpo, y no encontrarán alivio hasta que vayan a Cristo, la fuente de vida. Entonces cesarán las quejas de cansancio, soledad, y descontento. No podemos cambiar nuestros corazones ni digerir nuestros pensamientos, impulsos y afectos. Pero sí podemos escoger el servir a Dios, podemos entregarle nuestra voluntad, y entonces él obrará en nosotros el querer como el hacer según su buena voluntad. Recibimos fuerza de lo alto para mantenernos firmes. Una vida pura y noble, de victoria sobre nuestros apetitos y pasiones, es posible para todo el que une su débil y vacilante voluntad a la omnipotente e invariable voluntad de Dios.

Dios quiere darle poder para transformar sus pensamientos y convertirlos en acciones positivas, que no tengan motivos egoístas. Busque confiar en Dios: orando, leyendo su palabra y testificando acerca de él. Usted necesita conocer más acerca de Jesús a través de un estudio bíblico.

Mi decisión:
Buscaré cada día fortalecer mi confianza en Dios: orando, leyendo la Biblia y testificando por Él. Deseo conocer más de Jesús a través de un estudio bíblico sistemático.
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